Inviernos en una scooter
Ahora que ya tenémos el invierno bien entrado en nuestra ciudad, Barbastro, y a la espera de que llegue la niebla cuando el viento amaíne, no puedo dejar de escribir las vivencias y echos que vienen a mi memoria, ahora cuando el invierno molesta, hace unos cuantos años era lo de menos…
Todo comenzaba un sábado después de comer, deciros también que en estas aventuras no iba solo, siempre junto a mi copiloto o más bien piloto, LDLA, al mando de mi flamante Derby Hunter, y sin olvidar a los otros compañeros, Bifas y Pater, ambos también montados en una Hunter.
El cosquilleo previo a la salida todavía lo recuerdo, era fácil, repostabamos las motos, comprabamos algo de comida y a la aventura por los caminos del Somontano, por supuesto con mucha ropa de abrigo y hasta con marianos,dirección la cruceta del barrio Santa Barbara y allí a donde se nos ocurría.
A muchos sitios llegabamos, Alquezar, Huerta de Vero, Castillazuelo, Pozan, Salas, etc..siempre por caminos y siempre al atardecer, momento que siempre recuerdo, el sol bajando, el frío haciendose notar y la niebla surgiendo por todos los sitos, era digno de ver la luz de la moto a traves de los caminos oscuros, profundos y llenos de niebla.
Despúes de llegar al destino, merendola y risas, muchas risas, fueron momentos buenos, estábamos en el Instituto y no teníamos problemas, como mucho estudiar para sacar las temibles Matemáticas, pero ya veís algo insulso a día de hoy.
Hasta fuego y chili con carne hicimos más de una vez, a la vera del fuego, y una imagén digna de ver, el Pueyo a lo lejos, en su monticulo, solo, divisando todo el monte.
Muchas historias y muchos recuerdos, llegar a casa con olor a fuego y gasolina despúes de aquellas aventuras , recuerdo muy bien ese olor, una ducha caliente para quitarte el frío y despúes de juergueta por lugares que hoy ya no existen como el mítico Bar Edelweiss con Extremoduro de fondo.
Muy buenos tiempos y mejor etapa, gracias a la compañia y gracias a la oportunidad que nos brinda un sitio como Barbastro, en apenas 10 minutos estas perdido en medio de un camino con la unica luz de tu ciclomotor.
De momento, mi hunter descansa en el garage, llena de polvo y con mil historias sobre ella, quién sabe sin algún día volverá a recorrer esos caminos…




